Friday, March 2, 2012

El Árbol de Zaqueo

Cada criatura en esta tierra es fruto de un pensamiento del amor eterno de Dios. Lo somos cada uno de nosotros y también, por ejemplo, cada uno de los árboles que han poblado y poblarán la faz de la tierra.

Hubo un árbol en tiempos de Jesús, un Sicómoro, que jugó un papel fundamental en la vida de una persona muy recordada en la historia por su baja estatura: Zaqueo (Lc 19,1-10).

Quizá en ese pensamiento eterno de Dios la pequeña semilla que cayó en tierra, cerca de un camino en Jericó, tuvo como noble destino ser una plantita que creciera hasta convertirse en un árbol grande y dejara a Zaqueo subir a alguna de sus ramas. Este sicómoro, al que llamaremos el Árbol de Zaqueo, fue un punto de apoyo silencioso y sencillo para que sucediera un encuentro fascinante que empezó cuando Jesús levantó su mirada.

Pero sobre la mirada de Jesús y la historia de Zaqueo hablaremos más adelante. Por ahora basta decir que gracias al árbol este hombre de estatura pequeña, subido en una de sus ramas, pudo ver a Jesús que pasaba rodeado de una gran multitud.

Este blog, como el Árbol de Zaqueo, quiere ofrecer puntos de apoyo para quienes todavía somos pequeños en estatura espiritual y no siempre nos es fácil ver a Jesús que pasa entre la multitud de cosas que llaman nuestra atención cada día. Es un objetivo un tanto pretencioso, pero toda la vida cristiana tiene algo de pretenciosa pues aspira a lo más grande a lo que se puede aspirar: a la santidad.

Acá habrá miradas a aspectos relacionados al Señor Jesús o al misterio de Dios presente en nuestra vida. Serán aportes cortos, simples reflejos de experiencias interiores.

2 comments:

  1. Muy esclarecedora tu nota Eduardo. Tu compartir alienta. El pensar en Zaqueo, quien a pesar de su situación cobrador de impuestos, al igual que Mateo, el Apóstol, perciben, por la gracia del Espíritu, el ansia de Dios, y así se abren a Jesús. En ambos casos el Señor les manda hacer algo: baja y hospédame en tu casa, en el primero; y ven y sígueme, en el segundo. Y ambos hacen lo que Jesús les manda.

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  2. AnonymousMay 10, 2012

    Eduardo,
    al leer tu meditación pensaba que podíamos comparar a los árboles de sicómoros con muchas personas que nos dan testimonio de la Gloria de Dios. Son muchos como ustedes que se han consagrado al Señor que son para nosotros como los sicómoros, gracias por compartir con nosotros su conocimiento/sabiduría que nos ayuda a ver a Cristo! Bendiciones!

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